... Y cuando descubrí que
la armonía interior también se establece con las pequeñas cosas
mundanas...me sentí feliz.
Compartir una noche de concierto
con música invitándome a bailar, sintiendo nota a nota rodeando mi cuerpo,
abrazándome como si necesitara sus arpegios para respirar, inundando todo mi
interior como si fuese una unión de dos...
O la reunión de chicas para comer, charlar, sentir
que nos une un interés común: risas, penas, experiencias...un sin fin de cosas
todas ellas importantes. Cada una con nuestro universo personal y que como
centro importante está nuestro Yo. Un Yo poderoso y que a veces se nos olvida
que así es. Pero la fuerza de las demás nos lo recuerda en todos esos momentos.
Hay que reír hasta que las lágrimas afloren, hasta que la risa no nos permita
hablar, hasta que sintamos que la vida es tan sencilla, que no la tenemos que
complicar y que unas simples risas nos hagan estar en sintonía con todo lo que
nos rodea.
Es tan fácil como a prender a reír y disfrutar...

No hay comentarios:
Publicar un comentario